martes, 7 de febrero de 2012

El olor a fierro de micro

Son complejos los comienzos.
¿Empezaré por algo que me gusta o que me desagrada?
Por supuesto que por lo segundo. De eso se trata.
Primero empezaré por recomendar una película argentina, livianita pero que marca en gran medida la idea de crear este blog, que tendrá dos características basales: Debe ser un blog fome e irónico.
La película se llama “Un novio para mi mujer” y la protagonista es una mujer de nombre Tana Ferro (interpretada por Valeria Bertuccelli), que se manda unas frases totales como:
Vamos a escuchar a una madre primeriza hablando de la caca del bebe, la vamos a pasar genial... “, en momentos que su novio la invitaba a un cumpleaños de un amigo.
“Detesto la cultura de autor, me cae mal!.- (Hoy está en todos lados y es más de lo mismo)
-¿Sabes cual es una de las cosa que mas detesto en esta vida? Los buscadores de coincidencias. Esto cuando gente que no te conoce te empieza a preguntar qué signo eres, de donde eres, donde estudiaste, buscando alguna coincidencia para partir una conversa que a ninguno le importa.
Tiene muchas otras pero tienen que ver la película.
Me gusta reírme de las cosas fomes. Creo por ejemplo que la vez que más me he reído con un humorista en el festival de Viña fue con Sergio Feito.Que gran show señores, de principio a fin con esa marionetas y sus caras!! Genial!
Hoy partiré mi comentario describiendo uno de los olores más desagradables que me ha tocado percibir (hay otros, pero hablaré de ello cuando tengamos más confianza): El olor a fierro de micro, aquí en Santiago hay menos, y ya tienen pasamanos plásticos,  pero todavía guardo en mi nariz, esos olores de las micros de Valparaíso, las verde mar, las placeres (las naranjas antiguas), las cerro Barón, etc., esas que tenían como una especie de oreja al empezar el asiento, por el lado del pasillo. Siempre estaban un poco húmedas, producto de cuanta mano transpirada se afirmaba antes que uno.
Bastaba una pequeña frenada o acelerada del chofer, haciendo cambios con esa perilla transparente con un escorpión al interior, para que tuvieras que si o si, afirmarte de ese fierro. Uyyyy, ahí jodiste viejo. En esos tiempos no había alcohol gel, así que te tenías que mamar el olor hasta el baño de tu casa, o pasar a un baño por ahí, con letrero solo para clientes y lavarte las manos con agua, porque jabón nunca hubo en esos boliches.
No sé que mas escribir, Mis hermanos más chicos, podrían estar ya en la cuarta hoja.
Otros olores???
Ay muchos. Otro día recordaré más, aunque creo este es el peor, le gana al olor a patas; al de ala; al de boca (excepto a la de un jefe que tuve, que tenía un par de muertos adentro de la guata; al de pescado que se quedó un par de días dentro de una bolsa nylon en el basurero;  al de cerilla fresca refregada con el dedo chico (conocí a un “ordaca” que lo hacía), al de baño de estadio o de feria;  al de perro muerto; al de estropajo guardado húmedo en la loggia, etc.etc.
Nos vemos
Don Pira

2 comentarios:

  1. Estamos a la espera

    atte

    Vittorio il Fakir

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  2. Buen comentario don Pira,felicitaciones por atreverse a pùblicar sus ideas,me parece que un olor desagradable que recuerdo,es de cuando era niño y teniamos gallinas en el patio.En invierno cuando llovìa con gran viento en Playa Ancha,,estas avecillas terminaban mojadas como diuca,y viera usted cuando se secaban,,el aroma era similar al cañamo(hilo) que chupaba mi hermano angustiado y que luego lo tiraba al techo y quedaba pegado por mucho tiempo..pero la gallina mojada era de lo peor.

    atte

    Vittorio Il Fakir

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